Por 13 razones mi procrastinación decidió suicidarse

combatir procrastinación
 

Si me diesen un kinderbueno (ayy, cómo me gustan) por cada vez que en mi vida he dejado algo para después y después para después y después para mañana, ahora mismo podía ser la mujer más feliz del mundo o la más rechoncha.

¿Eres capaz de imaginar cuántas veces en tu vida has pospuesto una tarea que te resultaba pesada, aburrida y sin ningún tipo de chispa? Aunque te hagas la dura, seguramente lo hayas hecho tanto como yo por que ¿qué prisa hay? Siempre habrá un huracán, un acontecimiento de última hora o, incluso, un gatito abandonado con ojos de amor.

Esto hay que resolverlo. 

 

Cómo puedes superar la procrastinación

 

Pocastri..., procastici..., ¡sí, eso! Procrastinación, que no me salía... menuda palabreja, da pereza hasta decirla.

No sé a ti, a mí me sonaba a lengua muerta hasta hace relativamente poco. Y es que esta señorita de nombre difícilmente pronunciable es uno de los peores enemigos para tu proyecto, para ti y para tu éxito.

Hace unos meses elaboré un arduo plan para acabar con ella. Hoy, lo comparto contigo y te cuento: 13 razones por las que decidió suicidarse.

Si tienes estas palabras en la pantalla de tu ordenador sigue leyendo, quién sabe, quizás tú seas la razón número 13 :P

1

Cambiar de rutina: tuve que empezar desde lo más básico y creé una rutina que me motivara más y mejor (¿quieres que te la cuente? estáte atenta, muy pronto en el blog).

2

Planificación como si no hubiera mañana: me organicé, saqué la artillería pesada en forma de cuadernos, planificadores, bolis y agenda. Estaba un paso más allá de ser invencible.

3

Apps de productividad: fue conocerlas y ¡pluff! surgió el amor y el tiempo. Las que te recomiendo son:

Be Focused para controlar las sesiones de trabajo y los breaks

OurPact necesaria por si esa fuerza de voluntad a veces flaquea. Bloquea internet y las aplicaciones que elijas durante el tiempo que prefieras.

4

Fuerza de voluntad (una de las herramientas básicas de todo emprendedor): a vece flaquea pero me ayudé a ponerla en marcha con una buena dosis de motivación.

5

Un café bien rico: descubrí uno de los grandes secretos de la humanidad para concentrarse.

6

Móvil en modo avión: rompí con él a ciertas horas (luego siempre volvíamos, ya sabes) y lo alejé de mi vista lo más lejos posible. Al finalizar ciertas tareas luego siempre volvíamos, ya sabes.

7

Rutina fija: no bastaba con crearla había que seguirla al pie de la letra ¡descansos incluidos! 

8

Salir a trabajar fuera: en Starbucks ya soy clienta V.I.P. ya ni tengo que pedir el código para ir al baño. Cafeterías, sitios bonitos y parques me hicieron concentrarme en más de una ocasión.

9

Premios y caprichos: claro que sí, cada vez que cumplía una tarea me premiaba a mí misma con algo que me gustara: un chocolatito y cositas dulces.

10

Música: aunque no lo creas nunca he sido de mucha música para concentrarme, pero descubrí que para ciertas tareas es imprescindible.

11

Un escritorio bien organizado: tenía que conseguir una mesa en la que pudiera estar todo el día sentada.

12

No agobiarme y cambiar de tarea continuamente: antes, siempre que me acordaba de una tarea iba corriendo a hacerla pero dejaba la que estaba haciendo y así conseguía terminar pocas cosas ¡fuera distracciones y de 1 en 1!

13

Tú: sí la que estás leyendo esto ahora mismo al otro lado de la pantalla. Porque cada vez que supero un reto lo hago por ti, porque me lees y porque quiero ofrecerte lo mejor de mí y de mi trabajo.

 

Entre tú y yo

 

Estoy escribiéndote todo esto desde la cama (a lo Carrie Bradshaw) porque es cuando más agradecida me siento de vencer esta batalla todos los días. Orgullosa de haber pasado una jornada productiva que me ayuda a avanzar en mi proyecto. Además, me emociona irme a dormir sabiendo que lo he dado todo por ofrecerte a ti y a mis queridos clientes un trabajo bonito y a la altura de tus sueños.

Dulces.

 
 
 
LauraComment