Érase un año viejo, un año nuevo y la carta a sus majestades.

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Era hora, lo admito.

Es momento de volver a disfrutar de una buenas letras y tu compañía. La verdad es que, durante estos meses, me ha sido imposible. Me atrevería a decir que no he encontrado ningún momento de calidad para crear algo bonito para ti.

A veces, escribiendo para otros, es lo que tiene, me seca el tiempo para escribir para mí misma. Porque, aunque lo creas o no, este cuadernito virtual es para que lo abramos juntas, leamos, charlemos, nos conozcamos y aprendamos la una de la otra. Y para escribir morralla aquí no estamos, señorita mía. Eso se lo dejo para los fans del SEO :P (algún día te contaré mi relación amodio con él).

Hoy lo que toca es un post de reflexión. Bonito. Que te achuche bien fuerte mientras lo estés leyendo. Pero "CAUTION", este no pretende ser un post de propósitos, listas interminables de deseos para el 2018 y momentos top del 2017. 

Si me lo permites, todo eso prefiero saltarmelo. Quiero que charlemos sobre la vida, porque al final un año más o un año menos da un poquito igual.

 

¿Encendiste ya la chimenea o el radiador? 

 

Me gustaría ser guay e instagramera a tope, tener una chimenea blanca de la que cuelguen calcetines, decorada con velas olor a canela y ramas naturales de eucalipto. Pero no. Luego despierto y en mi casa de paredes en las que reina el gotelé me tengo que conformar con radiadores. 

Aún así, no desisto de ver mi sueño algún día cumplido. En un ático de Nueva York, con Manhattan a mis pies, tomándome un café mientras miro por mi pared de cristalera y pienso "hoy cogeré el jet para irme de compras a París". 

Nadie dijo que los sueños fueran baratos o fáciles, jajaj :P

 

Un año viejito

 

Pobrecillo. 2017. 365 días de vida y ya se le considera como un año viejo, para dejar en el olvido. Un año a la basura, porque claro, empieza uno nuevo y hay que empezar de cero.

La verdad es que no soy de tirar recuerdos a la basura y 2017 es un año que ha dejado muchos.

Es por eso que uno de los ejercicios que hago cada año es escribirle una carta para agradecerle todo lo que me ha dado y todo lo que me ha enseñado (a veces a base de piedritas punteagudas).

¿Te animas a escribirle una carta chiquitita?

 

Un año nuevo

 

2018, ahora eres nuevo, pero pronto (y casi sin que te des cuenta) serás desterrado tu también. Yo estoy aquí, esperándote sentadita con mis ilusiones en la maleta (esas que me regaló 2017).

Quizás al principio seas un poco rebelde, tu niñez y adolescencia trataremos de llevarla lo mejor posible, pero espero que al llegar al final de año, miremos tus fotos y recordemos tu vida como un camino maravilloso. Eso sí, 2018, nos tienes que ayudar un poquito.

Y a ti, querida, qué te voy a contar. Estos 365 días que vienen por delante quiero conocerte más, que me hables, me preguntes y to' de to'. 

 

Además, este año quiero que pisemos 2018 con 3 novedades: 

 

  • Un proyecto muy bonito en el que se mezcla la moda con mi amada poesía y literatura. Llevo un año entero gestándolo. Después de un montón de trabajo (un montonazo, en serio), estoy segurísima de que te va a encantar. Descubre qué puede ser con estas pistas.

 

  • Le he dicho a vergüenza que en 2018 me deje un poquito tranquila, así que me verás más en vídeo. Algo que me espanta, pero a la vez me hace tremenda ilusión. Si, además, te apetece que nos veamos en Youtube, espero tu petición por Instagram :P

 

  • Asesorías preciosas, de cuento, mágicas, para que llegues con tu proyecto dónde siempre habías querido. Para que tu negocio se convierta NO en lo que querías que fuera desde un principio, si no en algo MUCHO MEJOR. Puedes inscribirte aquí para ser la primera en saber de ellas y tener un 5% de descuento cuando nazcan.

 

 

Bote, bote, bote. Aburrida la que no bote.

 

Este 2018 empieza una tradición y quiero que la empecemos juntas. Es ver un bote y se me alegra la vida y la existencia. Tengo la despensa llena y casi ninguno sin usar. 

Por eso, cuando la chispita de Elena Sacoe compartió su tradición decidí unirme: durante este 2018, cada vez que suceda algo bueno/impactante/de alegría para sacar el chardonnay, hay que escribirlo en un papelillo y al bote.

Al finalizar el año, cuando lo abramos seguro que nos sorprenderemos de lo lindo. Y si no te ape... mira qué ideas tan bonitas para tus botecitos.

 

 
 
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llega mi momento favorito

 

Hace mucho, mucho tiempo, una zapatilla de andar por casa se coló debajo de la cama de mis padres y al intentar recuperarla lo que vi ahí me destrozo el alma: Juguetes.

Se conoce que Los Reyes Magos, no se dan la paliza todos los 5 de enero por la noche, si no que, previamente le envían los regalos a los padres para que sean los que se levanten por la noche a ponerlos en el salón.

¿Te lo puedes creer?

 Muy mágicos, muy mágicos, pero se conoce que aún no han encontrado una cura para la vaguería.

 

Melchor, Gaspar y Baltasar, si estáis leyendo esto debo deciros que desde aquel día el corazón se me arrugó como una pasa. Así que, espero que este año, para enmendar vuestro error me traigáis todito lo que os pida de primera mano, que para eso os dejo unas buenas galletitas de jengibre y Möet & Chandon.
 
Mi Rey Mago preferido

 

UNA CARTA MUY ESPECIAL

 

Queridos Reyes Magos:

Este año he sido buena, buenísima. De verdad. Pero qué os voy a contar si todo lo veis con vuestra bola de cristal (¿o eso solo lo utilizan las brujas?). Sea como fuere, un año más os vuelvo a escribir. Sois muy ilusos si pensabais que cuando cumpliera los 14 años ya no recibiríais más cartas de mi parte. 

Voy empezando que sé que tenéis muchas letras que leer.

  1. Tiempo de Calidad. De ese que cunde. Con el que cada día pueda leer, escribir, reír, disfrutar de lo que hago y descansar (que no se os olvide tampoco esto último).
  2. Libros por doquier. Porque cuanto más leo mejor escribo, esto es una realidad palpable, así que queridos: muchos, muchos libros.
  3. Cursos de personas bonitas: Jackie Rueda, Cristina Camarena, Irene Martín, Susana Torralbo y muchos más que irán apareciendo por el camino.
  4. Viajes, porque como bien dicen para escribir hay que vivir. Es un hecho y yo quiero vivir mucho y escribir más (si eso es posible) :).
  5. Felicidad y éxito para personitas como las que están leyendo esta carta. Personas que cada día se lo curran, que luchan por cumplir lo que desean. Que se caen. Que se vuelven a levantar. Que comparten y que no solo les interesa el éxito profesional (la meta), sino el camino y andarlo con amor, a fuego lento, sin prisas y ayudando a los demás.

Yo, desde aquí, os prometo y me comprometo que haré lo que esté en mi mano por ayudarlas.

Eso sí, al menos necesito que hagan toc, toc en mi bandeja de entrada.

Un fuerte abrazo,

Laura

 
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